miércoles, 2 de mayo de 2012

La Escena Musical de San Francisco (un cameo)

the frail tamihira roosevelt radio rare monk sun life red devil lounge
Hace unas semanas asistí a una tocada en el Red Devil Lounge, un ecléctico y acogedor bar en la esquina de Polk y Clay, en el barrio de Nob Hill, en San Francisco. Ahí se dieron cita cinco bandas en sus distintas etapas profesionales, todas compartiendo ciertos rasgos retro-synth-pop, según prometía el flyer que promocionaba dicho evento.

Encontré dicho flyer en Amoeba, local que se jacta ser la tienda de discos de vinilo y compactos más grande y surtida del mundo, que para mí representa el paraíso, donde sólo esperando ser encontradas, abundan las joyas.

Me encontraba romantizando mi colección de flyers de la escena artística y musical de San Francisco, cuando me topé con uno que contenía el nombre de una banda para la cual he estado colaborando de distintas formas. Fue una grata sorpresa, ya que a pesar de que yo sabía de la existencia de dicho festín, fué hasta ese momento donde me dí cuenta de la importancia de aquella tocada. El hecho de ver ese familiar nombre en un bello flyer me alegró el momento. Si bien, Roosevelt Radio no era la banda estelar, pero sí fue la banda que a mi parecer, mostró la mejor producción musical aquella noche.

He de mencionar que la banda estelar, The Frail, hizo un muy buen papel en el escenario.
Encabezados por la sexy y femenina voz del vocalista, con su personalidad pseudo-andrógina, logró desgastar las suelas de la audiencia más que cualquier otra presentación aquella noche. Me ví bailando al compás de sus alegres y sintetizadas notas. Si acaso con una ligera influencia de Belanova, The Frail tiene un poderoso acto en vivo, cuyo álbum no se logra mantener a la altura.

synth pop the frail belanova


Volviendo al recorrido, la colaboración mas cercana que he tenido con Roosevelt Radio ha sido un cameo en su último video. Donde por dos días me encontré apoyando el rodaje. Y no es que busque ese tipo de fama, es solo que me pareció una interesante anécdota, por lo que me ofrecí a participar en la filmación. Aquí el video, para el placer del curioso lector.


La escena musical de San Francisco. Si bien no la he devorado con lujuria, es tan grande, variada y talentosa que la cobertura de la misma me resulta imposible, por no hablar de la cantidad de recursos que requiere. Lo más interesante que he encontrado, indagando en las percepciones y concepciones de aquel paraíso, se llama John Maus. No dejo de perderme en las oníricas, cuasi-ensordecedoras atmósferas sónicas del álbum, We Must Become the Pitiless Censors of Ourselves. El vocalista y el bajo, deambulando en los terrenos de Ian Curtis y Joy Division. Las saturadas guitarras y ecos, llevándonos a una dimensión eterea cuasi-fantástica. El paraíso del soñador. La dimensión del artista, donde todo es posible. Let's go fly all across the world!

john maus inspiration joy division ian curtis we must become the pitiless censors of ourselves the believer

PS.
Si acaso este post tardó más tiempo en cocinarse del acostumbrado, se debió a que últimamente me encuentro más ocupado que de costumbre. Pronto estaré compartiendo las "últimas" novedades.

lunes, 5 de marzo de 2012

Yo brindo por Toastmasters International!

Cuando escuché por primera vez las palabras Toastmasters International no pude evitar asociarlas con una etapa de mi vida cuando esta se cruzo con el Internacional Club de Leones. Tanto el logotipo así cómo el aura que rodea a la marca evocaron en mí una sensación similar. Aunque ambas asociaciones tienen en realidad fines muy distintos. Comparten el hecho más noble de abogar por una sociedad mejor informada y bienintencionada.

Aunque el club de leones realiza actividades de muy variada indole, en la mayoria de los casos enfocadas a las labores civiles y sociales, no deja de fungir como una asociacion de industriales con intereses comerciales comunes. Por otro lado, Toastmasters International busca basicamente educar o formar a líderes mediante actividades para mejorar el habla en público. De ahí su nombre. Maestros del Brindis.


Im Himmel gibt's kein Bier,
Drum trinken wir es hier,
Denn sind wir nicht mehr hier,
Dann trinken die andern unser Bier,
Prost!

De más está decir que el hablar en público ha sido uno de los peldaños que mas trabajo me ha costado cruzar en mi carrera, que por cierto se remonta a mi niñez, por lo que obviamente decidi volverme miembro de Toastmasters International. La actividad de iniciación es barbarica. Sin previa advertencia y empujado por los aplausos de todo el aula. Exige que todo nuevo miembro del grupo se pare ante el escenario y hable durante al menos un minuto. El tema. Se llaman Table topics. Adquiere su nombre por la similitud con una platica casual e informal alrededor de tomar un café. Una pregunta abierta lanzada por un orador quien selecciona a su victima, enfocandose especialmente en escoger a los que menos parecen querer hablar.

Las sesiones duran aproximadamente una hora y requieren de ciertos roles que deberan ser llenados por diferentes miembros del Club de forma aleatoria y voluntaria. El Toastmaster o maestro de ceremonias. El time-keeper o contador del tiempo. El grammarian o el encargado de anotar y corregir los errores gramaticales. El ah-counter, o encargado de contar las muletillas o filler words ah, eh, mmm, so, like, etc. Tres oradores, que tendran de cinco a siete minutos para decir un discurso que sera evaluado por el maestro de ceremonias. Y finalmente un table-topics master, encargado de victimar a los nuevos miembros o visitantes mediante una pregunta abierta sobre cualquier tema.

Mi iniciación fue catastrófica, no recuerdo la pregunta de table topics que tuve que contestar, solo recuerdo los aplausus incitándome a caminar al estrado y exponerme. El minuto que exige el protocolo se sintió como horas. Sin embargo esas horas fueron sólo 30 segundos segun el time-keeper. Antes y después de cada orador hay una ronda de aplausos, diseñados especificamente para motivar al orador. Esos motivacionales aplausos se convierten en tormentosos crujidos para un inexperto en hablar en público, sobretodo cuando el idioma no es el propio.

De los dos meses que llevo inscrito en el club hasta hace un par de semanas, había evadído (a veces consciente y a veces inconscientemente) el exponerme ante la audiencia. Digo evadido porque a pesar de no haberme ofrecido como orador voluntario, tampoco había vuelto a ser llamado para los table-topics. Hasta hace dos semanas, cuando (obviamente) decidí que si estaba en ese club era por la simple razon de mejorar mis habilidades para hablar en público.

Después de pagar una inscripción de 50 dólares, uno recibe un kit de bienvenida que consta de un par de libros sobre el protocolo y consejos, así como una inscripción semestral a una revista editada por dicho club. La guía que uno recibe incluye un listado con diez conceptos para discurso ((y sus interminables consejos) que uno deberá de completar para convertirse en un profesional. Los mismos deberán de ser evaluados y calificados en dicho documento para mantener un registro físico. El concepto del primer discurso es hablar sobre uno mismo. Exponer una anécdota, una historia o simplemente hacer una presentación de uno mismo con la que nos sintamos confiados y desenvueltos, sin la presión de memorizar algún guión preestablecido. En mi caso, narré una horrorosa experiencia que viví hace algunos años, en la cual por momentos sentí mi muerte, hecho que por cierto me hizo encannecer de un día para otro, y la cual compartiré con el único propósito de digitalizar la anécdota. Cabe destacar que meses después de vivir esa experiencia, todavía sentía escalofrios al momento de recordarla.

Le Temes a la Obscuridad?

...(la cual publicaré en el siguiente capítulo).

domingo, 12 de febrero de 2012

Los burgueses de Calais al ritmo de Vampire Weekend

Tanto ha pasado las últimas semanas que es difícil condensar en estas breves líneas. Sobretodo de una manera congruente, interesante y no iterativa. Me he mantenido ocupado en un sin número de proyectos. No es mi intención agobiar al lector con pasajes intelectualoides. Por eso comparto éste sabroso ritmo de ska que se han incrustado en mi cabeza los últimos días, y que estás en libertad de sustituir por la lectura entera de este post.
Vampire Weekend - A Punk
Diseñados por el mismo Rodin en 1895. Réplica exacta en Stanford.
Sin mas retórica, empecemos por el viaje a Stanford University. Aunque mi opinión muy probablemente esté coartada por mi comparación del campus de Stanford University con el de CU (la UNAM para los no chilangos) o, si acaso en menor forma, con el campus de la Ibero en Santa Fé. No dejo de maravillarme de la arquitectura de dicha "ciudad".

Desde la torre Hoover.

El programa, Stanford Persuasive Lab Tech, era supuestamente para explicarnos cómo alcanzar la paz mundial a través de un condicionamiento del comportamiento de los individuos. Algo así como un experimento maslowquiano, logrado mediante la generación de estímulos positivos en la sociedad contemporánea. Lo sé. Suena totalmente maquiávelico e interesante. Pero poco escuchamos aquella vez sobre el tema. Los interlocutores prácticamente ocuparon la mitad de la agenda en presentarse y en presentar sus casos de éxito. Que si bien no demeritan la experiencia de ninguna forma, no satisficieron el propósito del viaje. De todas formas un par de semanas después, en la plática que el fundador de Wikipedia impartió para nuestra escuela; la cual narro líneas más adelante, tuve la oportunidad de volver a toparme con un individuo de aquél equipo, quien me aclaró el concepto de alcanzar la paz mundial a través de estímulos económicos.

Una gran enseñanza me dejó aquella conferencia. La exclamó Mark Nelson después de narrarnos la crónica de su polifacética vida así como su estancia en el sur de Africa. Compartiéndonos sus deseos así como su frustración para lograr la paz mundial. Nos compartió que la única manera de lograr un verdadero cambio en la humanidad; sea cual sea la naturaleza del mismo, no es a través de la religión, no es mediante la teoría, filosofía o el arte, tampoco es mediante las ONG's, las buenas causas o la ayuda solidaria. La única manera de hacer un cambio en la humanidad, duradero y efectivo, es a través de los negocios. Ese motor es el único que ha demostrado ser el causante de verdaderas revoluciones sociales. Por descabellado que suene, creo que deberíamos de dejar se ser una sociedad hipócrita y aceptar esa realidad, tan presente en la historia del siglo XX y gestándose en la del XXI.

Volviendo a la plática de Jimmy Wales. La experiencia que más se esforzó en inculcárnos, que definitivamente se esparció como un virus entre los asistentes, y que hasta la fecha es objeto de risas, es la de fallar más rápido y más seguido. Sí, el fundador de la enciclopedia mas grande que jamás haya existido, amo y señor del colectivo cultural e intelectual más grande que la humanidad haya conocido, compartió su modus-vivendi. Falla pronto. Falla más seguido. Dicha plática fue también una remembranza de los caminos y detours por los que Jimmy pasó antes de convertirse en el hito que ahora es. La enseñanza que le quedó después de fracasar en cada intento. Fracasa. Fracasa. Fracasa, pero levántate. Indirectamente me parece que el señor decía levántate. Levántate. Levántate.