Junio 24.
Los locales y foráneos dicen que en San Francisco el clima apesta. También dicen que somos afortunados. El clima de los últimos doce meses no se ha presentado en décadas. Eso dicen... Hoy, nuevamente el clima es soleado. Tan soleado como la mayoría de los casi 300 días que llevo viviendo en esta ciudad. Pero dicen que generalmente el clima apesta. Quizá son tiempos de cambio.
Los locales y foráneos dicen que en San Francisco el clima apesta. También dicen que somos afortunados. El clima de los últimos doce meses no se ha presentado en décadas. Eso dicen... Hoy, nuevamente el clima es soleado. Tan soleado como la mayoría de los casi 300 días que llevo viviendo en esta ciudad. Pero dicen que generalmente el clima apesta. Quizá son tiempos de cambio.

11:39 a.m.
Doscientas personas descienden semidesnudas. Tal cuál la Mujer Maravilla, las chicas sólo cubren su sexo y sus senos. El resto de sus doradas pieles es decorado por collares, brazaletes, tatuajes, diademas, mini-faldas y maquillaje. Otras portan toda clase de orejeras, alas, tiaras y coronas. Los hombres visten igual. Todos se dirigen al desfile gay mas grande del mundo. Hacia la calle Market, en el downtown de San Francisco. Pero mi rumbo es opuesto.
Me gusta tomar el Caltrain. El tren te lleva del Downtown de San Francisco hacia San José; pasando por dos aeropuertos internacionales, la universidad de Stanford y Silicon Valley, entre otros destinos. Ajusto mi bicicleta y tomo mi lugar.
En 53 minutos llegaré a la estación Sunnyvale. De ahí pedalearé otros 20 minutos para llegar a Cupertino. El capítulo en Cupertino no se ha cerrado, por lo que omitiré el resultado. Soy supersticioso cuando me conviene.
(*) Nota al pie.
El presente post tuvo varias versiones antes de concretarse. Espero la bondadosa comprensión del lector sobre el contenido. Es tarea ardua y dedicada mantener un blog. Por fortuna la musa nos acompaña nuevamente.
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